
Estos son malos días para ostentar responsabilidades de gobierno, peores para administrar una pequeña o mediana empresa e imposibles para gestionar las economías familiares, atravesamos momentos de pesadumbre y desazón, de pesimismo y dificultad, pero no podemos ni debemos rendirnos. Algunos tiene la obligación familiar, otros el compromiso empresarial y los que menos, el encargo de la ciudadanía para ser los impulsores del cambio, los pilotos de la locomotora que debe hacer circular de nuevo el tren de la prosperidad y el empleo.
Nuestras ciudades y pueblos se han...